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“Siempre pensé que un manifiesto debía estar pensado al momento de estar escribiéndolo, nunca antes, de manera tal que fuera imposible hacer del mismo otra cosa que un trozo de materia metafísica, la emisión de una serie de pensamientos efímeros, la experiencia de un instante al pensar. Siempre pensé que un manifiesto debía estar escrito al momento de estar pensándolo, nunca antes, de manera tal que fuera imposible generar devociones, adhesiones, adeptos y demás conductas troquelares.” -Gustavo Charif: declaración a la televisión, que en ese momento estaba apagada, en el año XXXIX.- |

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Desde 1982 en que escribe el Manifiesto de Arte Ambiguo, Charif ha escrito manifiestos de índole diversa, algunos en colaboración. Aquí se incluyen solamente dos que no exceden su naturaleza clásica de “manifiesto” (para no redundar en otros escritos, que aparecen a lo largo de este sitio cuando fue considerado de interés): Mein neuf Discours, redactado en 1999 y enviado a 999 personalidades, y el Manifiesto Encarnado, publicado en 2002 y que acompañó la exhibición Alquimia Profana en Daniel Maman Fine Art. Los escritos de Infinilogy (colaboración Charif-Graber-Lenz-Onna) pueden ser visitados en el sitio oficial recomendado en Enlaces.
Main neuf Discours
Dínguely Fable says: «reru revecum urie est». Qand juice depuis: «natre rellium organivartes fuit». -Theodor Lancre: Run it verbe crunliver otia imperata; in folio, Leyden 1616.-
Tulticia en camino del color de la Biblia, rojizo y con siete cabezas y diez cuernos blandos poblados de tentáculos, armaba la cerrazn juntura de los otomanos. Esto puede ser dicho de otro modo (o manière): film lancre advenum los hroes. Entre ellos citaremos unos pocos para que no vengan en maln. Por ejemplo, la costumbre de viajar en colectivo está asentada en los pueblos salvajes, ya sean noruegos o normandos, que no tenan bales y que, por lo tanto, circulaban. Descalzos o no, se desmayaban. Es menester asaltar a las viejas. Cada uno hace lo que puede, en este sentido. Por otra parte, el diluvio de las colaciones fue tardo, y le llamaron lluvia amarilla. Ad aeternum, is blice und vice amasar a las batutas delante de las pequeñas cristianas como el sol. Hay dolor entre las almejas que se quejan, cuando no tienen nada mejor que hacer, de que se las quieren engullar en sanguchitos. Hasta luego.
En este agosto 18 del 999, XXXIII con el beneplácito de Charif.
Manifiesto Encarnado
Para contemplar el paisaje más maravilloso del mundo, hay que llegar al último piso de la Torre de la Victoria, en Chitor. Hay ahí una terraza circular que permite dominar todo el horizonte. -Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero: A Bao A Qu, en El libro de los seres imaginarios; 1967-.
ENCARNACIÓN. f. Acto de haber tomado carne humana el Verbo Divino. • Embriol. Producto del germen del óvulo. • Pint. y Escult. Color carne con que se pintan los rostros de las figuras humanas. ENCARNAR.Cir. Criar carne la herida cuando se va curando. • Introducirse por la carne algún instrumento punzante o cortante. • v. r. Mezclarse, incorporarse una cosa con otra.
En los últimos trescientos años y, más aún, durante el vacío de los últimos cincuenta años, la pintura occidental vivió en el cerebro más que en el cuerpo, basándose en la creencia de una naturaleza dualista. Mas, cuando escuchamos al cuerpo, en mucho más sabio que el cerebro, nos indica que no existen oposiciones en la piel, ni en la vida cotidiana. Que no hay fronteras entre realidades o estéticas de apariencia contrarias o, incluso, entre cuerpo y “alma”. La encarnación de ese punto es la comunión de las substancias en un cuerpo único de vida eterna. Una vez allí, la experiencia corporificada realiza al siamés (Hermes y Afrodita) no en Hermafrodita, sino en la y que los une y confunde. La Y es, por tanto y como buena griega que es, la reformulación euclidiana del cruce de calles (sin semáforos) en el destino de un lunático perverso. Pero, no refiero a la locura (que, en términos rigurosos, no existe), ni elogio al mal. Por perverso (etimológicamente, otra versión), entiendo al único, indivisible, sin dualismo. Por lunático, al que reúne en un sólo cuerpo las facultades del lunar, pues el lunar es blanco en el cielo deshumanizado y negro en la humana piel. Tan celeste como terreno, el lunar es ojo y círculo; tapa, pinhole (orificio de aguja) y cámara obscura; matrimonio de los supuestos opuestos. Y la luna (Mond) también es espejo (Spiegel). Así un cuadro encarnado, por ejemplo, es un espejo cóncavo correspondiente a una realidad convexa. En él no hay presentación (“esto no es una pipa”), ni representación (“pipa”): hay encarnación. Un cuadro encarnado no es una pipa ni deja de serla por convertirse en cuadro. Es el verbo de la pipa encarnado en los fumadores de tabaco.
En la encarnación no hay figuración, abstracción, clasicismo, informalismo, pintura, dibujo, objeto, performance, instalación, collage, vida, muerte, todo, nada, objetivo, subjetivo, pictórico, literario, sueño, vigilia, realidad, irrealidad... Todo ha sido fundido y resuelto en un atanor de orquestación perfecta, y cada cuadro se convierte en aludel. Es el reino del artesanado. Artesanos, fueron los grandes maestros de la pintura medieval quienes, sin pretender originalidad y buscando el dominio de los santos oficios, fueron los más originales al día de hoy. El artista es aquél que “ejercita un arte bella” para vivir en la superficie, en tanto el artesano “ejerce un arte u oficio mecánico”, maneja la artesa con la que produce el pan y, a la vez, artesano, da nombre a un “pozo tubular muy hondo”: la espagírica y la ciencia lo habitan espontáneamente. Como artesano pintor aspirante a encarnado, amo a las ciencias y a las matemáticas: por eso mi número favorito es el dispar. Cada amanecer, en mi cuerpo aparecen estigmas en forma de madrigales: por eso escribo con letra transparente. Y tomo por compañeros de infancia a quienes se sumergieron en su aventura singular: por eso mi color favorito es el caleidoscopio. Los científicos, pensadores, poetas y pintores que frecuento, son incapaces de influenciarme: semejantes todos en la diversidad, es decir en la actitud al vivir, se sumergieron en el camino que sólo a cada uno de ellos correspondía y que nadie más podría transitar. Fueron acusados con alguno de los mejores elogios: narcisistas, manieristas, extravagantes, perversos, individualistas, ajenos a las preocupaciones contemporáneas. Gaudí, Llull, Maier, Wölfli, Albright, Roussel, Sade, Walser, Arrabal. Las obras que más me interesan han sido fruto de espíritus libres amantes del juego y no suelen ser reproducidas o citadas: por ejemplo El aprendiz de brujo, aquel pequeño cuadro que Richard Dadd pinta luego de un viaje a Oriente y de asesinar a su padre; por ejemplo El palacio ideal, la extraordinaria obra arquitectónica que el cartero Cheval construyó juntando piedras en su diario itinerario de décadas. Obras de pacientes artesanos jugando inocentes a una alquimia profana.
Se comprende, entonces, que el arte encarnado sólo pueda ser visto con la superficie del globo ocular, sin “interpretaciones” (o “lecturas”, como le llaman groseramente hoy día). Quien comprenda no podrá explicar. Quien pretenda explicar es porque no comprende. El humor, en todas sus acepciones, que circula en la carne de este discurso.
Mes X del año XXXV. |