|
001
La rue de la
Corderie penetra a la rue de la Corderie
Notas para pensar
con un método irresoluble
I. Sería tonto imaginar
que Listing y Möbius con su cinta ilustran y confirman una teoría de las
realidades paralelas. La cinta, con su único lado, muestra un plano
indivisible.
II. En el sistema
nervioso el conjunto de células de Schwann sirve de soporte vital y
nutre a las neuronas. Vital, porque las prolongaciones de algunas
neuronas pueden tener más de un metro de longitud, y los extremos
estarían desolados si hubieran de recibir su alimento desde el cuerpo
neuronal. Sin las células de Schwann los nervios morirían de inanición.
En el cerebro y en la médula
espinal también existen células con funciones semejantes. En las
prolongaciones de calles, en los cruces, en los mapas, existen
manifestaciones de verdades inesperadas. Como el mar.
III. Cuando se conoce un
laberinto, cuando se familiariza uno con él, en los corredores florece su
amistad.
Recuerdo ahora un descubrimiento que hicimos caminando con Fernando
Arrabal por las calles de París: una calle que se interrumpe bruscamente
en otra, de modo que la ventana de una casa se corta a la mitad y se
introduce en la casa de la calle perpendicular. Algo nunca visto. “Mira
qué extraordinario…: esa calle está penetrando a otra” (no recuerdo quién
de nosotros lo dijo). Y antes de alejarnos veo que ambas calles están
señalizadas con el mismo nombre, y se lo hago saber. “Claro”, responde
Fernando, “es que son marido y mujer”. Esto sucede en París, puede
comprobarse.
IV. Continuar.
Cualquier verdad es falsa. Excepto la verdad formulada como falsa. De modo
que esta afirmación es verdadera. La proposición es irresoluble y
funde, no verdad y falsedad, sino un sinnúmero de verdades inesperadas.
Verdades también indivisibles. Como vidas, que se creyeran paralelas y que
sorpresivamente dejaran de ocultarse entre sí.
En 1931 Kurt Gödel traza el
célebre teorema donde piensa que todo sistema matemático contiene una
naturaleza irresoluble en algún pasaje (o en su paisaje). Abierto a las
angustias, al misterio, a las voces que sólo los groseros bautizarían como
esquizofrenia, derrumba la construcción cerrada de Russell y Whitehead.
Casi siempre el discurso, como la sangre, está en el método. Cualquier
sistema es incompatible con una verdad. Lo irresoluble es el
árbol de frutas inesperadas.
V. Hacer colaborar a la
topología con la anatomía conduciría a una nueva visión, tal vez más
completa, del cuerpo humano.
Por otra parte, insustanciales
teorías esotéricas como la del llamado “inconsciente”, se derrumbarían.
Luego, podrían encarnarse metafísicas hasta ahora maravillosas.
VI. En 1832, Joseph A.
Plateau crea el fenaquisticopio: si se mira a través del agujero central
frente a un espejo, las imágenes se funden en un sólo movimiento. En 1834
William George construye el zootropo: la ilusión del movimiento se
consigue observando a través de las ranuras. En 1838, sir Charles
Wheatstone realiza el estereoscopio: cámara que toma y muestra fotos en
tres dimensiones. En 1879 Emile Reynaud inventa el praxinoscopio: la cinta
de papel en el cilindro reflejada en los espejos permite ver una secuencia
en movimiento. En 2006 la mayoría ruidosa mira televisión de aire o cable,
mientras el teorema de Gödel quiebra hacia el infinito los estudios de la
lengua y retrocede frente a las recientes investigaciones en inteligencia
artificial. Ramificaciones que se prolongan en calles, en cruces, en
mapas, verdades inesperadas en el mar.
Sobre posibilidades de felicidad,
a eso me refiero.
© 2006.

002
Si su amigo
Kircher llamaba a Dios “Óptimo y máximo organista”, Caramuel lo definió
como “Primus Summus Poeta” y al Universo como divino poema, y creó una
nueva disciplina con el nombre de “Metamétrica”: el estudio de los
ritmos y metros en abstracto, de la “arquitectura” sobre la que
descansan los “laberintos métricos” formados por retóricos, poetas y
músicos, el estudio y deducción de los esquemas prosódicos que dan lugar
a los acrósticos y permutaciones, a través básicamente de la
Combinatoria.
-Alfredo Aracil:
Juego y artifico. Autómatas y otras ficciones en la cultura del
Renacimiento a la Ilustración. Ediciones Cátedra, Madrid, 1998.-
*
Imagino una composición singular,
especie de relato laberíntico donde cada renglón, combinando letras y
espacios, posee idéntica cantidad de caracteres pero donde, además, este
número de caracteres se corresponde con la cantidad de renglones, de
manera que, al verlo sobre el papel, se conforma un perfecto cuadrado de
signos.
Imagino que esta escritura
encierra, además, una oración virtual, un concepto mágico que aconsejaría
buenamente a las muchachas sobre la llave para su orgasmo -y su
manera propia, única en cada joven, de experimentarlo- pues es allí donde
se encontrarían: en el cuerpo.
Imagino que esta frase esencial se distribuye en un perfecto círculo a
través de un procedimiento ingenioso, metamétrica a la manera de Caramuel
pero emparentada con los versus intexti tardolatinos y
carolingios. Una suerte de acróstico oculto en un mándala.
Y que es en la combinatoria
metamétrica del círculo con respecto a la elección individual de una o más
partes del cuadrado, donde reside la personalidad del hallazgo
orgásmico desentrañado por cada mujer en cada circunstancia.
La dificultad estriba en conocer
el diámetro correspondiente, para encontrar así la adecuada oración.

Nota:
* Aracil,
en su extraordinario libro, refiere a
J. Caramuel, Primus Calamus, tomus
II, ob oculos exhibens Rhytmicam, quae Hispanicos, Italicos, Gallicos,
Germanicos, c. versus metitur, eosdemque concentu exornans, viam aperit,
ut Orientales possint populi (hebraici Arabes, Turcici, Persici, Indici,
Sinenses, Japonici, c.) conformare, aut etiam reformare proprios numeros,
Santangel, 1665 (2da. ed. Campania, 1668), pág. 14; cit. en J. Velarde
Lombraña, Juan Caramuel, Vida y Obra, Oviedo, 1989, pág. 302.
J. Caramuel, Primus Calamus ob
oculos ponens Metametricam quae veris currentium, recurrentium,
adscendentium, descendentium, nec-non circumvolantium versuum ductibus,
aut aeri incisos, aut buxo insculptos, aut plumbo infusos, multiformes
labyrinthos exornat, Roma, 1663 cfr. J. Velarde Lombraña, op. cit.,
págs. 300-306. Aracil, finalmente, agrega: "Un interesante análisis
encontramos en J. Luque Moreno, De pedibus, de metris. Las unidades de
medida en la rítmica y en la métrica antiguas, Granada, 1995,
especialmente págs. 18-25".
© 2006.

003
Ein vollkommen
verallgesmeinerter Satz ist, wie jeder andere Satz zusammengesetzt. (Dies
zeigt sich daran daß wir in »(Эx, φ) . φx« »φ« »x« getrennt erwähnen
müssen. Beide stehen unablänging in bezeichnenden Beziehungen zur Welt,
wie im unverallgemeinerten Satz.)
*
-Ludwig
Wittgenstein: Logisch-philosophische Abhandlung (Tractatus logico-philosophicus).
5.5261.-
En largas noches
de insomnio me acompaña mi laúd roto.
-Ma-Huang-Tchung;
siglo XIX.-
En el caso de que las
proposiciones singulares tengan posibilidades de ser tan naturales como
la respiración, de ser efecto sin causa, de sobrevivir, me entretengo en
dejar que se confeccionen en mí, como si de cambios de piel en formas de
trajes se tratara, metafísicas ingenuas, frutos de la puericia.
Por ejemplo, comenzar pensando
que las Muertes son seres vivos. Las Muertes, así, con mayúscula y
plurales, porque cada uno de nosotros viviríamos con una que siempre nos
acompaña y que, un día, cansada ya, nos da muerte al suicidarse o al
morir. Cada Muerte sería, entonces, un ser vivo.
La idea de ser el vigilante de
otro para terminar, por costumbre, creyendo ser ese otro, sería una
confusión de cierta rama tántrica. El oficio de “vigilante” sería
ejercido por nuestra Muerte -ser inmaterial-, la cual utilizaría al
observado -cuerpo material- para moverse (como el Purusha, que los
maestros del Sankhyam comparaban a un lisiado): nosotros no tendríamos
existencia real, sino que estaríamos conformados por nuestras
respectivas Muertes -cuerpos espirituales- con sus respectivas “muletas”
-ilusiones materiales-. La confusión consistiría en llamar “yo” al
cuerpo humano, y “cuerpo humano” a la ilusión material.
Dado esto, descartaría la
existencia del alma, pero no de la misma manera a que lo hacemos con el
cuerpo. El cuerpo podría existir aún como ilusión. El alma no podría
figurarse siquiera como ilusión.
Y lo que llamamos muerte no
sería más que el fin, o quizás una pausa, de la memoria integrada.
La “muerte”, el “alma”, no serían más que proposiciones generalizadas.
Nota:
* Una proposición
enteramente generalizada es, como cualquier otra, una proposición
compuesta. (Esto se demuestra en el hecho de que en »(Эx, φ) . φx«
debemos mencionar por separado »φ« y »x«. Ambas están, de manera
independiente, en relación designante con el mundo, como en la
proposición no generalizada.)
© 2006.

004
Todo en la Naturaleza
animada, como en la inanimada, se rige por reglas, aunque estas reglas
siempre son conocidas por nosotros; así es que en virtud de leyes
fijas y determinadas cae la lluvia, se mueven los animales, etc. El
Universo entero no es propiamente más que un vasto conjunto de
fenómenos sujetos a determinadas reglas; de suerte que nada,
absolutamente nada existe sin su fundamento. Por consecuencia de esto,
no existen, hablando con propiedad, verdaderas irregularidades; cuando
nosotros creemos encontrarlas, no es sino que las leyes que rigen los
fenómenos que observamos nos son desconocidas.
Cuando leo un pasaje de Kant como el que
precede siento dibujarse en mí, sin ley ni gobierno aparentes, una
contradicción. Claramente podría formular una conclusión opuesta a
cada uno de sus razonamientos sin mayor escándalo. Aún cuando por mí
mismo tampoco formularía dichas conclusiones y, si las leyera, no
podría afirmarlas ni firmarlas.
Pienso, entonces, en Kant como parte de este planeta extraño y sordo
que no habla (sólo se mueve, aunque con horrenda certidumbre), y la
plenitud de mi rechazo espontáneo crece "con la inconciencia de las
plantas venenosas". *
A través de la "selva negra", entre los tallos sombríos, puedo ver que
nada en la Naturaleza animada como en la inanimada se rige por reglas
(aún cuando estas reglas sean siempre "conocidas"): así es que en
virtud de leyes móviles e indeterminadas cae la lluvia, se mueven los
animales, se escriben mis pensamientos. Y no existen, hablando en mi
idioma, verdaderas irregularidades: cuando creemos encontrarlas no es
sino la ilusión engendrada para salvarnos del vértigo provocado por la
ausencia de reglas que nos orienten hacia una "seguridad".
**
Así, los hombres han inventado leyes a las que luego se ajustaron de
tal modo que ahora creen estar hechos por esas leyes y que nada es
posible fuera de esa "naturaleza".
Una de las groserías vociferadas por varios
seudopensadores a lo largo del siglo XX consiste en buscar una
relación comparada entre Kant y Sade.
Sade ("una inocencia salvaje", como lo define Annie Le Brun), entre
muchos otros pensamientos tan claros como impenetrables, escribe: "Les
effets n'ont peut-être pas toujours besoin d'une cause".
Quizás los efectos no respondan siempre a una causa. Y bien podríamos
ser, cada uno de nosotros, efecto sin causa.
Notas:
*
"Los vicios crecían con la inconciencia de las plantas
venenosas", escribe Marcel Schwob en El incendio terrestre.
** Es conocida la
manera en que Dante Alighieri simboliza a las pasiones al comienzo de la
Commedia, llamándolas "selva oscura", en la que se pierde por
haberse "apartado del camino recto" (es decir, hacia el camino de lo que
gente como Kant llama "pecado mortal"): "Nel mezzo del cammin di nostra
vita / mi ritrovai per una selva oscura, / chè la diritta via era
smarrita" (La Divina Commedia, Inferno, Canto Primo 1-3).
© 2006.

005
El
psicoanálisis es la rama obscena de la ciencia-ficción.
Loco,
adj. Dícese de quien está afectado de un alto nivel de independencia
intelectual; del que no se conforma a las normas de pensamiento,
lenguaje y acción que los conformantes han establecido observándose a
sí mismos; del que no está de acuerdo con la mayoría; en suma, de todo
lo que es inusitado. Vale la pena señalar que una persona es declarada
loca por funcionarios carentes de pruebas de su propia cordura.
-Ambrose Bierce:
Diccionario del Diablo, 1911.-
La locura es una invención de
pueblos bárbaros para justificar su tratamiento.
Pienso en esta frase que acabo
de escribir... Más preciso sería escribir groseros en lugar
de bárbaros. Lo grosero proviene de lo grueso, "basto,
ordinario, sin arte"; lo grosero no observa decoro, es lo vulgar en el
sentido más vulgar del término.
El diccionario de la lengua
castellana llama "era vulgar", a la era "común o cristiana", propicia
a groserías como el psicoanálisis.
Y la locura, comienzo de la
frase, es la "acción anómala", es decir, fuera de lo común, que el
loco realiza causando "sorpresa".
El diccionario da definiciones
positivas de lo que significa ser loco. En primer lugar, es alguien
"que ha perdido la razón" (perdió, justamente, por ser minoría anómala
que causa sorpresa). Luego nos dice que es "imprudente", pero agrega
que "excede en mucho a lo ordinario o presumible". Tener una suerte
loca, por ejemplo. Y si es un "aparato o dispositivo", funcionará
"descontroladamente" (como las agujas de una brújula o de un reloj
cuando se vuelven "locas"). Y si las ramas de un árbol son "locas"
significan que son "viciosas, pujantes".
En el Río de la Plata se llama
"loca" a una mujer "viciosa" que se acuesta con quien quiere y cuando quiere
(cosa condenable a los ojos del judaísmo, del islamismo, del
cristianismo y del psicoanálisis). También aquí es "loco" quien
"siempre está de chanza".
A veces un loco es salvado del
encierro por los snobs. Borges estuvo siempre loco hasta que
otros locos comenzaron a leerlo y luego los snobs comenzaron
a "estudiarlo" y a creer que lo estaban leyendo. Desde entonces le
endilgaron el título de "genio", que es como los mediocres de la "era
común" llaman a un loco que tuvo éxito en su locura.
Y el diccionario, una vez más,
asocia al genio con el "temperamento difícil", inusitado, y con la
"capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y
admirables". Una genialidad, entonces, es una "acción anómala", fuera
de lo común, que el genio realiza causando "sorpresa".
Si empleamos lógica rigurosa
*, es claro que no
digo que todos los locos son geniales. Digo que todos los
psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras son groseros oscurantistas
que ni siquiera conocen el lenguaje. Son vulgares de la "era común".
Nada me queda de ellos. Sólo
el no ser como ellos, que mueren de día mientras de noche sueñan que
están vivos, que tienen dioses, terapias, patrias, y emociones
interpretadas en familia. Porque interpretar significa
actuar, es decir simular e intervenir (padres
de la corrupción).
Ser "anómalo", proseguir
errático en mi propio oriente y tratando de aplicar ciencia a mis
palabras, aunque sea el último de mi especie. Comer mi propia carne,
vestir mi piel, beber mi sangre, construir con mis huesos mi casa para
que ningún constructor de arquitecturas ajenas me toque, ningún
oscurantismo, ningún mentido amor, ninguna teoría.
Nada me queda de ellos. Sé
todo lo que no me dirán. Conozco sus crímenes.

Nota:
* Sobre la lógica rigurosa, cito
un diálogo de Pierre Louÿs:
-Pourquoi
veux-tu être poète?
-Pour ne
rien voir, fût-ce une mouche, avec l'oeil de mon voisin.
-Tu
n'aimes pas ton voisin?
-Je ne
lui veux pas de mal. J'aime mieux ne pas être lui, voilà tout.
-Et
pourqoui veux-tu être un fou?
-Si mon
voisin m'appelle un fou, je comprenderai tout de suite que je ne
lui ressemble pas.
-Mais si
tu deviens pire?
-A son
attitude. S'il me laisse en repos, c'est que j'aurai perdu. S'il
m'attaque, c'est que je serai heureux.
-C'est le
propre des fous.
(Les
aventures du roi Pausole. Chapitre IX: Où Pausole se
détermine.)
-Por qué
quieres ser poeta?
-Para no
ver nada, ni siquiera una mosca, con los ojos de mi vecino.
-¿No
quieres a tu vecino?
-No le
deseo ningún mal. Me gusta más no ser él, eso es todo.
-¿Y por
qué quieres ser loco?
-Si mi
vecino me llama loco, en seguida comprendo que no me parezco a
él.
-¿Y si te
vuelves peor que él?
-Por sus
actitudes. Si me deja tranquilo es que estoy perdido. Si me
ataca es que soy feliz.
-¡Tienes
espíritu lógico!
-Es el
espíritu propio de los locos.
(La
aventuras del rey Pausole. Capítulo IX: Donde Pausole se
determina.)
© 2006.

006
James
Legge, en su introducción a la traducción de Lao-tse y Chuang-tzu,
hace historia de la traducción de la palabra Tao por
diversos traductores europeos. La primera traducción al latín,
hecha por misioneros católicos, fue regalada a Mateo Raper
antes de 1788 por el misionero jesuíta Jos. de Grammont. En él
se traduce al Tao por Razón
Suprema del divino ser, Creador, Gobernador.
El francés Abel Remusat le traduce por Logos en 1823.
Estanislao Julien le llama naturaleza, como también
el inglés Hardwick. Canon Farrar le llama también
naturaleza pero en el sentido de naturaleza creadora; lo
mismo Mr. Balfour. Julien dice que carece de inteligencia
creadora y gobernadora por carecer de acción.
Es extraño que J. Legge, después de tan erudito informe, nos
diga que el Tao es un fenómeno y no un ser positivo,
un modo del ser nada más.
-Introducción de Carmelo Elorduy, S. J., a su traducción de
las obras de Chuang-tzu, Manila, 1967.-
La fortuna quiso que no hubiera un deportista extranjero
viviendo en la China del siglo XIX: habría traducido Tao
por Pelota de Cuero Celestial. No solamente los
políticos acostumbran «llevar el agua para su molino».
Lo que en el escrito referido de Elorduy se denomina Tao,
acaso debiera transcribirse Dào. De hecho así es como
lo transcriben algunos traductores, ya que la pronunciación de
nuestra letra d es más cercana que la t para
acercarnos a la pronunciación china. De hecho, si uno
pronuncia tao está mucho más cerca de estar diciendo
algo bien diferente. Y el significado de la palabra dào
es bien simple: ruta, camino, vía
(en sus primeras acepciones); medio, método,
curso, manera (en sus acepciones secundarias).
Incluso la denominación do a la que los japoneses nos
tienen acostumbrados en las artes marciales, proviene de la
expresión china dào.
*
Y si un extranjero hubiera pronunciado la palabra táo
ante Chuang-Tzu, lo más probable es que el sabio chino mirara
alrededor buscando el peligro, pues táo es huir,
escapar, evadirse. Algo claramente fuera de
la ruta, de la vía, del camino.
Pero concedamos por un momento que Tao es la voz más
popularizada (imaginando felizmente que el Tao fuese
popular)... ¿dónde aparecen la Razón Suprema, el
divino ser, el Creador, el Gobernador,
el Logos? ¿Dónde la naturaleza, creadora o
no?
Explicar el Tao más allá de su significado en el
idioma chino de la antigüedad, cuando el propio Chuang-Tzu se
niega a tal explicación, es desconocerlo.
“El Dào no puede expresarse en palabras, porque lo que se
expresa en palabras no es. (...) Si alguien preguntado por el
Dào intenta responder, es que ignora qué es el Dào. Y quien ha
preguntado, no ha preguntado sobre el Dào. Porque el Dào no
puede ser preguntado y no puede ser respondido. Y una pregunta
que no puede ser preguntada, es pregunta imposible. Y la
respuesta de lo que no puede ser respondido, es respuesta
vacía. Y con la respuesta vacía se quiere satisfacer a la
pregunta imposible.” Esto escribió Chuang-Tzu, con las
diferencias de las que no podemos escapar al
traducir. Y escribió también: “Quien habla es porque no lo
conoce, quien lo conoce no habla”.
Quizás Chuang-Tzu (o Zhūang Zi) debiera ser traducido de
manera limpia, y dejar las interpretaciones a un lado, que
parecen ser los frutos estériles de cada educación.
**
Es extraño que Carmelo Elorduy, después de tan erudito
informe, y de haber sido, a pesar de todo, el pulcro traductor
español de la obra de Chuang-Tzu, haya permanecido aferrado,
al igual que los comentaristas citados, a los prejuicios de su
cultura.
“Sabiendo que las cosas cambian, todavía hay quienes se
aferran a ellas.”
Notas:
* El acento al revés en la vocal
lo empleo según el habitual pinyin. El mismo procedimiento explica el
acento de táo en la frase siguiente.
**
莊子 (Zhūang Zi) también es vertido Zhūangzi,
Zhuang Zou, Chuang Tzu, Chuang Tsé... Si bien empleo la manera más
difundida en español, Zhūang Zi debe ser la más próxima al original.
© 2006.

007
© Gustavo Charif 2006.
Todos los escritos están protegidos bajo la ley
11723 de Registro de la Propiedad Intelectual.
|